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Alegoría del bien y del malEn Uttar Pradesh, algunos cristianos pentecostales que habían sido arrestados con la acusación de conversiones forzadas, luego fueron liberados bajo fianza; en Madhya Pradesh, siete niños pudieron abrazar nuevamente a sus progenitores, tras permanecer recluidos en un centro para menores durante una semana, por ser hallados “culpables” de querer asistir a un curso de religión cristiana. Son los últimos dos episodios de intolerancia y discriminación contra la minoría cristiana sucedidos en la India.

El 28 de octubre, en Uttar Pradesh, un grupo de extremistas hindúes del BJP (Bharatiya Janata Party, partido nacionalista actualmente en el gobierno) y del RSS (Rashtriya Swyamsevak Sangh, formación paramilitar ultranacionalista hindú), acompañados por la policía de Dudhi, irrumpieron en el complejo de la iglesia cristiana local. Allí se encontraban reunidas unas 1500 personas, en ocasión de un encuentro de oración y ayuno organizado por los cristianos pentecostales de la GEMS (Gospel Echoing Missionary Society). La reunión había sido autorizada con antelación y las autoridades estaban al tanto del evento.

Sajan K George, presidente del Global Council of Indian Christians (GCIC), se queja de que “los radicales hindúes presionaron a la policía para que arrestase a los organizadores”. Al llegar al lugar del evento, los policías alegaron haber recibido numerosas llamadas telefónicas en las que se denunciaba que allí estaban llevando a cabo conversiones forzadas. Luego bloquearon el evento y dispersaron a los participantes. Cerca de 230 personas, imposibilitadas de tomar el tren de regreso a sus hogares, fueron hospedadas en la escuela de inglés de la GEMS. Las autoridades incriminaron a los siete líderes pentecostales, pero los liberaron al día siguiente. Al mismo tiempo, algunos extremistas visitaron las instalaciones de la escuela para cerciorarse de que no se estuviese desarrollando ningún encuentro de oración en el lugar.

Según el presidente del GCIC, “los cristianos no estaban haciendo nada que fuese ilegal, no estaban infringiendo la ley ni creando disturbios en el orden público. Sino que muy por el contrario, fueron los extremistas quienes crearon confusión con sus acusaciones inventadas. El arresto y la detención nocturna constituyen una grave violación a la libertad religiosa. Los cristianos no somos ciudadanos de segunda clase, nosotros también somos titulares de garantías constitucionales”.

En tanto, en el día de ayer, la sección de Indore de la Alta Corte de Madhya Pradesh devolvió a sus padres a siete niños que estaban alojados –pero que en los hechos, fueron segregados, impidiéndoles ver a sus familiares– en un centro de acogida para menores. Ellos fueron bloqueados el 23 de octubre en la estación de Indore, cuando intentaban tomar un tren directo a Bombay. En la megalópolis del Maharashtra debían asistir a un curso de religión. A pesar de que sus progenitores estaban al tanto de motivo del viaje y de que habían dado su consentimiento, los niños fueron bloqueados, y dos de sus acompañantes cristianos, Anita Joseph, de 50 años, y Amrit Kumar, de 51 años, fueron arrestados, acusándolos de conversiones forzadas. Éstos últimos deberán comparecer ante el juez.

Sajan K George protesta: “La India siempre ha sido famosa por su pluralismo y su sociedad multicultural. Lamentablemente, hoy en día, estos incidentes contra los cristianos sólo dejan espacio para una sola ideología en la sociedad, un único y gran sistema de creencias que excluye, margina y oprime a todas las personas que profesan otros credos”.

Fuente: Asianews.it, servicio del 31 de octubre de 2017

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